La Comisión Europea ha adoptado un Marco Estratégico para una Bioeconomía Competitiva y Sostenible, con el objetivo de construir una economía más limpia, resiliente y descarbonizada. La estrategia se centra en el uso de recursos biológicos renovables para reducir la dependencia de combustibles fósiles y materias primas críticas, fomentando la innovación y la circularidad.
Entre sus prioridades destacan:
- Impulso a sectores clave: agricultura, silvicultura, pesca, acuicultura, biofabricación y biotecnologías.
- Mercados emergentes: plásticos biológicos, fibras textiles, materiales de construcción, fertilizantes y biorrefinerías.
- Inversión y regulación: creación de un Grupo de Despliegue de Inversiones en Bioeconomía y un marco regulatorio ágil para acelerar la llegada de biotecnologías al mercado.
- Alianza Europea de Base Biológica: compras colectivas por valor de 10.000 millones € hasta 2030 para productos de origen biológico.
- Uso sostenible de biomasa: gestión responsable de bosques, suelos y agua, y valorización de residuos agrícolas y orgánicos.
En 2023, la bioeconomía europea alcanzó 2,7 billones € y generó 17,1 millones de empleos, consolidándose como motor de innovación y sostenibilidad